“Las inversiones llegarán si todos trabajamos para lograrlo” | ABA | Asociación de Bancos de la Argentina

Discurso completo de Claudio Cesario, presidente de ABA, en el cóctel de prensa.

Buenas tardes, bienvenidos al cóctel de reconocimiento por el trabajo y seguimiento que hicieron sobre los temas financieros y económicos relevantes. Notarán que en la ocasión estrenamos la nueva sede de ABA.

Estamos terminando un año que fue movido y difícil para la economía argentina.

•      La peor sequía en años que afectó nuestra principal fuente de divisas.

•      La suba de tasas en EEUU y la guerra comercial con China, provocaron la salida de fondos de los países emergentes a las economías centrales.

•      Los cuadernos de Centeno y la enorme matriz de corrupción expuesta.

Y todo esto que podría haber sido la tormenta perfecta, se atravesó con dos acuerdos con el FMI, por casi 60 mil millones de dólares y con tres presidentes en el BCRA.

Hoy con los primeros resultados del plan déficit cero y las restricciones a la política monetaria implementadas por el Ministro Dujovne y el Presidente del Banco Central, Sandleris, podemos decir que atravesamos la crisis, pero que debimos recurrir a la ayuda internacional para enfrentar los desequilibrios y modificar políticas para estabilizar las principales variables de la economía.

Por otra parte, quedó demostrado que las inconsistencias de la economía anularon con asombrosa velocidad las buenas noticias que se generaron, por ejemplo, haber pasado de ser país de frontera a calificar como emergente o tener asegurado el financiamiento hasta el 2019 inclusive.

Por lo tanto, el Gobierno y eventualmente quien lo pudiera suceder, deben tener claro que el camino a seguir debe ser consistente con los cambios implementados si queremos crecer y desarrollarnos de manera sostenida.

Respecto de nuestra actividad al año lo podemos dividir en dos períodos distintos:

•      En el primer semestre el desafío pasó por abastecer la demanda de crédito, tanto comercial como de consumo, mientras que el contexto internacional cambiaba y tampoco contribuía la situación local.

•      Durante la segunda parte del año el Banco Central incrementó los encajes (limitando la capacidad prestable), estableció una política monetaria contractiva con altas tasas de interés, por lo que bajó el ritmo de la demanda de crédito acorde con el nivel de actividad.

De lo que no quedan dudas es que los shocks vividos en 2018 fueron un buen test para el sistema. Los bancos presentan al Banco Central su plan de negocios con distintos escenarios y me animo a decir que en el 2017 ninguno preveía el escenario atravesado.

La buena noticia es que el sistema financiero demostró ser sólido, solvente y líquido pero, sobre todo, demostró ser confiable. Honró todos y cada uno de sus compromisos. Quien quiso retirar sus ahorros pesos o dólares lo hizo y al poco tiempo se retomó la tendencia creciente en los depósitos, tanto de pesos como de dólares. Quedó claramente probado que el problema fue cambiario, no bancario, y que se salió del mismo sin recetas del pasado como restricciones cambiarias o la implementación de cepos.

El desafío es lograr que crezca el sistema financiero. En la actualidad, los depósitos del sector privado representan el 18% del PBI, mientras que los préstamos alcanzan sólo al 12%. Es necesario que los ahorros se canalicen a través de los bancos para que luego se transformen en préstamos que dinamicen la actividad económica. Para lograrlo es fundamental mantener la confianza en la moneda argentina y bajar la inflación es el gran paso que hay de dar.

La morosidad de los bancos continúa en los mínimos históricos siendo del 2,3% en la actualidad.

Por otro lado, la rentabilidad del sistema alcanzó al 33% que si bien es nominalmente positiva se vuelve negativa en términos reales.

Asimismo, dado que la tasa de las LELIQs bajó del 70% al 60%, esperamos que el costo del financiamiento descienda en línea con la baja de la inflación. Sin olvidar que para que crezcan los depósitos en pesos el interés de los mismos debe ser positivo frente a la inflación.

La fortaleza del sistema financiero y la calidad de sus profesionales permiten pensar que es posible articular las políticas necesarias para mejorar la competitividad, sea financiando la infraestructura necesaria, al agro y la industria, entre otros, con inversores locales e internacionales.

En esto cobra importancia la necesidad de recrear el mercado de capitales, con participación de inversores institucionales, como en su momento fueron las AFJPs, y que hoy pueden ser los Fondos Comunes de Inversión, las compañías de seguro, etc., que nos protejan de los vaivenes de los mercados del exterior, para lo cual habrá que pensar en otorgar los incentivos fiscales necesarios.

En esto me permito una crítica a la oposición que constantemente impulsó gravar el ahorro de las personas con renta financiera o impuestos similares y al gobierno que lo concedió, este tipo de medidas desalientan el ahorro en el circuito formal.

Las inversiones llegarán si todos trabajamos para eso. Y eso deja un papel preponderante para el Gobierno, la oposición y, como dije, todos los sectores de la economía. Ya me escucharon decirlo pero es importante repetirlo, la solución no pasa por pedir u otorgar subsidios entre los distintos actores privados de la economía, que generalmente penalizan los sectores eficientes en beneficio de los ineficientes.

Para distribuir riqueza primero hay que generarla. Argentina necesita generar riqueza. Para eso necesitamos que nuestros debates estén en línea con las tendencias mundiales.

Al margen de los acuerdos bilaterales y los compromisos de inversión que dejó la Cumbre del G20 desarrollada con éxito en Buenos Aires, tenemos que atesorar como algunas de las principales enseñanzas que:

•      China entiende que, para hacer crecer la economía, generar empleo y reducir la pobreza, debe insertarse de manera inteligente en el sistema capitalista aumentando su comercio; y que

•      Los países más desarrollados son los que más acuerdos comerciales lograron en las últimas décadas.

En ese sentido, frente a un año electoral, la responsabilidad de los partidos políticos es generar previsibilidad y hacer crecer la economía, con más empleo, menos pobreza y mayor inserción inteligente al mundo, para ello será clave que el sector privado en su conjunto exija cada vez más mayor institucionalidad.

El debate por la competitividad tampoco puede soslayar que la presión tributaria es lo que más la afecta. Provoca que muchos sectores pierdan oportunidades, queden fuera de mercado y con nula creación de empleo formal. Una presión tributaria del 38% ahuyenta o desalienta cualquier oportunidad de inversión. Cual es la tasa de retorno que se necesita para soportarla y que importante es el incentivo para manejarse en la informalidad.

A lo largo del año señalé que gravámenes distorsivos como Ingresos Brutos merecen especial atención. El ajuste fiscal o el déficit cero no solo es responsabilidad del Gobierno nacional. Las provincias que hoy son mayoritariamente superavitarias deben bajar la presión tributaria provincial.

Deben cumplir el compromiso asumido en el Pacto y en el Consenso Fiscal bajando las alícuotas de impuestos indirectos como Ingresos Brutos.  Siendo claros, si no lo hacen perjudican a sus co-provincianos que son quienes finalmente lo pagan, por ejemplo, la familia que toma un crédito.

Nosotros estamos trabajando para mostrar cómo los impuestos que cobran las provincias perjudican a su propia gente, seguramente en breve empecemos a publicitar el impacto de Ingresos Brutos en el costo financiero total de los préstamos.

El objetivo es concientizar a la gente y la opinión pública para trabajar en conjunto luego con las autoridades provinciales. Hoy los servicios financieros pagan Ingresos Brutos casi como el juego de azar. Luego intentaremos hacerlo con los gravámenes y cargas municipales. Que en algunos casos cobran por adelantado por servicios que no prestan.

También hay mucho por hacer en términos de inclusión financiera y los bancos de ABA están avanzando en la implementación de tecnología para alcanzar este objetivo.

Creemos que, como en otros países, el desarrollo de la banca acercará a más personas opciones no solo de medios de pago, sino herramientas de ahorro y financiamiento.

Con las fintech, queremos competir en igualdad de condiciones. No vemos motivos para que no estén reguladas por el Banco Central. Entre las fintech y los bancos existen asimetrías regulatorias. Para señalar algunas, los bancos cumplen con normas de seguridad y transparencia para garantizar las transacciones financieras. Las colocaciones bancarias están protegidas por un “seguro de garantía de depósitos” y sujetos a encajes como una importante herramienta de política monetaria.

Ello sin entrar a considerar las ventajas y beneficios fiscales con los que cuentan las fintech, que por otra parte no se reflejan en las tasas de interés que les cobran a sus clientes.

Para concluir, en ABA consideramos que estamos frente al importante desafío de continuar avanzando seriamente en normalizar el conjunto de la economía, con los lógicos beneficios que eso genera, por este motivo les propongo brindar, muchas gracias.

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